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martes, 26 de julio de 2016

El castillo de La Luz y La Batalla contra los Paises Bajos

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

El castillo de La Luz


También llamado de Las Isletas está situado junto al Puerto de La Luz, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, al norte de la isla de Gran Canaria, Canarias, España.

Construido en 1494 al incorporarse la isla de Gran Canaria a la Corona de Castilla, su orden de construcción la dio el tercer Gobernador Alonso Fajardo para servir de fortaleza defensiva.
Originalmente, la fortaleza estaba situada sobre un arrecife, aislándose en la pleamar, pero el continuo desarrollo de la ciudad lo ha dejado en tierra firme entre edificios.

Se edificó sobre un fuerte de madera construido por el Capitán Juan Rejón cuando comenzó la conquista de Canarias en 1478. 




En 1553 recibió unos añadidos y sufrió una reconstrucción tras el incendio de 1599, originado por la armada holandesa capitaneada por Pieter van der Does, un marino, militar y pirata neerlandés.

Sus funciones defensivas continuaron hasta el siglo XIX. 
Fue la primera construcción defensiva en la isla; a esta le siguieron el Castillo de Mata, el de San Cristóbal y de San Francisco, integrados en la Muralla urbana de Las Palmas de Gran Canaria.

Durante décadas sufrió un abandono y se restauró en 1969, incorporándole nuevos elementos, un foso exterior, nuevos arcos, y pasando a utilizarse como centro cultural.

En 1998 se restauraron muchos de sus elementos originales teniendo en cuenta su evolución histórica, como el núcleo original de finales del siglo XV (patio, aljibe y tres niveles de salas), añadidos de 1553.
Así se recuperó su visión integral de la fortaleza primitiva.



Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1941, e incluido en el patrimonio Histórico Español, debido a su importante testimonio de la arquitectura defensiva de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria junto al puerto, paso obligado de las flotas española en su regreso de América con sus preciados cargamentos, que la piratería amenazaba.

El Castillo de la Luz posee una planta cuadrada y se accede por un puente levadizo, debido al foso exterior añadido un siglo antes. 



Las dos torres con las que cuenta son circulares, localizadas en diagonal y una garita en la esquina norte. 

En el acceso, un medio arco muestra la imagen de la Virgen de La Luz, su interior cuenta con un aljibe. 
La construcción es de piedras de sillería sobre tres niveles.


La Batalla contra los Paises Bajos


Corría el año 1599, España llevaba en guerra con los Países Bajos casi 40 años. 

Las provincias de  Zeelanda y Holanda reunieron 74 grandes navíos en las aguas de Wielingen, en las cercanias del puerto de Flesinga. 
La armada se agrupaba en tres escuadras, cada una con banderas insignias naranjas, blancas y azules. 
La escuadra naranja la comandaba el propio almirante Pieter van der Does, navegando en el navío el Orangieboom. 
La escuadra blanca estaba bajo las órdenes de Jan Gerbrantsz. y la azul llevaba como vice-almirante a Cornelis Geleyntsz van Vlissinghe. 




Era la mayor flota jamás reunida por los Paises Bajos. 
Su objetivo eran dañar la corona Española todo lo que pudieran.
Las costas españolas estaban muy bien defendidas y las de Canarias no contaban con defensas similares, y por ese motivo el holandés Pieter van der Does se dirigió a Las Palmas tras haber intentado atacar La Coruña y San Lucar de Barrameda sin éxito.

El 26 de Junio se presenta ante la ciudad con una armada compuesta por 73 navíos empavesados, 150 lanchas de desembarco y una tropa de cerca de 12 mil hombres, entre soldados y marinería. 
Tras ser divisadas por el vigía de la Isleta, como era costumbre encendió hogueras para alertar a las otras atalayas de la isla y a la propia guarnición del Castillo de Las Isletas, el actual Castillo de La Luz , que hizo un primer disparo para avisar a la población.

Los canarios empezaron a prepararse para la defensa. 
La estrategia escogida fue la que había logrado vencer a los ingleses de Drake, defendiendo el puerto desde las dunas del itsmo de La Isleta, en las trincheras de Santa Catalina (por la actual playa de las Alcaravaneras) con el Castillo de la Luz defendiendo el flanco norte con sus nueve piezas de artillería de grueso calibre, la torre de Santa Ana (en el actual parque San Telmo) la parte central y el Castillo de San Cristobal el lado sur.

El Castillo de la Luz solo contaba con una tropa veterana de 80 hombres. 
Aunque al principio del ataque holandés el Castillo de la Luz opuso alguna resistencia, pronto bajo su intensidad de fuego y finalmente el Castillo de la Luz fue entregado.

Con todo la escuadra enemiga se acercaba y maniobrara a su antojo, batiendo a cañonazos las defensas canarias.

Los milicianos canarios impidieron hasta tres veces el desembarco de los holandeses, metiéndose en el mar con garrotes para impedir que pusieran pie en tierra, tal y como era costumbre entre los antiguos canarios.
 La crónica española recoge textualmente 

"los naturales llegaron a las manos, y en breve alancearon y mataron arrimados a las lanchas a todos los desembarcados (...) lo derribaron en el agua y se guareció entre las lanchas, con el agua a la garganta, allí en ella le mataron dos Capitanes y más gentes (...) y así quedando los naturales en la playa rasa". 





Finalmente, al cuarto intento, se produjo el desembarco holandés en un emplazamiento sin defensas entre la punta de Santa Catalina y la ermita de la Luz. 

"Después que nuestra gente tomaron la playa, el castillo no disparó ninguna pieza. (...) Cuando todos nosotros estábamos en orden de batalla, llegaron ante el General tres marineros que venían del castillo, los que dijeron que los españoles querían rendir el castillo, salvando sus vidas y sus bienes. (...) Entonces los españoles pusieron enseguida el castillo en sus manos, rindiéndose, confiando en su misericordia y buena gracia. 
Tuvieron que abandonar todas las piezas gruesas que estaban instaladas, las cuales contaban nueve piezas de metal y seis de hierro. Tuvieron que abandonar también todas sus escopetas y arcabuces. Dentro del castillo se encontraron alrededor de ochenta españoles arcabuceros, soldados y campesinos, para la defensa del castillo; también pólvora, balas y mechas, bastantes, para la artillería, y además treinta campesinos."

El castillo de la Luz estaba muy bien armado, el castillo de la Luz tenía Cinco cañones de 13, de 30 y 36 libras. Una culebrina de 5 libras. Tres sacres de 5 libras.

La Torre de Santa Ana contaba con otro cañón de 5 libras, una culebrina de 1 1 libras, tres sacres de 4 libras y un falcón doblado.

El gran error que se cometió al rendir la fortaleza fue que no inutilizaron los cañones ni las armas , ya que esos mismos cañones fueron utilizaron por los holandeses contra la torre de Santa Ana, cuya escasa artillería si que protegió la retirada de las milicias canarias desde las trincheras de Santa Catalina hasta el interior de la muralla de la ciudad, y que, pese a su escaso armamento, si defendió heroicamente dichas murallas durante varios días causando numerosas bajas a los holandeses. 





La crónica holandesa relata 
"Así, a medio día, con la ayuda de Dios, hemos cogido y tomado posesión de la isla de Gran Canaria (...) tirando sobre el enemigo con sus piezas de artillería y subiendo las murallas con sus escaleras." 

El resultado fue el saqueo y el incendio de la ciudad entera, donde se perdieron los archivos y documentos históricos. 

Los milicianos canarios opusieron una fuerte resistencia impidiendo, hasta el día 28, que las tropas holandesas cruzaran los muros facilitando que la población huyera de la ciudad hacia el interior de la isla. 

El día 3 de julio se descubrió el desplazamiento de 4.000 soldados holandeses hacia las zonas altas.
Se reunieron con urgencia a los 300 milicianos disponibles para defender la zona del Batán, que unía la ciudad con el Monte Lentiscal, en aquel tiempo un bosque de mocanes acebuches y lentiscos.

Los milicianos se desplegaron por los bosques en silencio hasta llegar a la montaña del Batán, desviando antes el agua de los nacientes para evitar que llegase a los holandeses, los cuales quedaron agobiados por el calor y la dureza del camino.




Aprovechando la entrada de los holandeses en los bosques, les acosaron y les hostigaron desde diversos puntos, mientras enarbolaban banderas y los tambores tocaban a rebato, dando la sensación de que eran numerosos y organizados. 
Presos del pánico los holandeses huyeron dejando tras de sí su armamento,... armas, morriones y coseletes...  

Cayeron varios de sus oficiales y la persecución continuó hasta que se reagruparon con el grueso de la columna holandesa, pero los canarios de La Vega, ágiles conocedores del terreno, con lanzas de pastor, piedras y garrotes, continuaron la persecución de las partidas sueltas que en su retirada habían quedado rezagadas y separadas del grueso. 

Fueron acorralando, y atacando sin tregua, partida tras partida causando la muerte de casi todos. De esta forma 300 milicianos y campesinos canarios con garrotes, piedras y lanzas de pastor, derrotaron a 4.000 soldados holandeses.

Ante tal situación los holandeses decidieron incendiar la ciudad y marcharse hacia Maspalomas que desde ese momento tomó el nombre de la "Playa del Ingles".

Entre las principales leyendas canarias destaca

La Creación del Mundo





Según las creencias guanches, Guayota vivía en el interior del volcán Teide (Echeide, el infierno).

Guayota era el demonio, el rey del mal. 
Según la leyenda, Guayota secuestró al dios Magec (dios de la luz y el sol), y lo llevó consigo al interior del Teide. 
Los guanches pidieron clemencia a Achamán, su dios supremo. 
Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de Echeyde y taponar el cráter. 



Dicen que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide. 

Después según sus creencias un terremoto separó o fraccionó la isla de Echeide, hasta que se crearon las siete Islas Canarias. 
Titeroygata (Lanzarote), Maxorata (Fuerteventura), Tamarán (Gran Canaria), Achinet (Tenerife), Gomera (La Gomera), Benahoare (La Palma) y Eceró (El Hierro). 



Desde entonces Guayota permanece encerrado en el interior del Teide, cuándo el Teide entraba en erupción, era costumbre que los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota. 

Otra versión dice que esas hogueras servían para que si Guayota lograba salir de Echeyde, creyera que seguía en el infierno y pasase de largo.

Fuentes.-
es.wikipedia.org
http://menceymacro.blogspot.com.es