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lunes, 4 de julio de 2016

El Castillo nazi de Wewelsburg.

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Wewelsburg






Wewelsburg es un castillo renacentista situado al norte del Estado de Renania al Norte-Westfalia, en el pueblo de Wewelsburg, que a su vez forma parte de la ciudad de Büren, en el distrito de Paderborn, en el valle del río Alme.

El castillo tiene planta triangular de época renacentista y es comúnmente conocido porque en 1934 las SS de Heinrich Himmler lo escogieron como sitio de culto.

En 1941 se desarrollaron planes para ampliar la edificación y convertirlo en el «centro del mundo».

Ya es mencionado este castillo en una crónica del siglo XII, en la que se menciona que el Graf Friedrich von Arnsberg puso la primera piedra del Castillo de Wewelsburg en 1123, sobre las ruinas de otra antigua fortaleza.

El castillo fue construido entre 1603 y 1609 como residencia secundaria para el príncipe-obispo de Paderborn Dietrich von Fürstenberg.

Existieron algunas construcciones anteriores al castillo renacentista.
Una de ellas fue usada entre los siglos IX y X contra las invasiones de los húngaros, conocidos popularmente como los hunos con el nombre de Wifilisburg.



Otro fue construido en 1123 por el conde Friedrich von Arnsberg, pero , tras su muerte en 1124 , los campesinos lo demolieron en venganza por la opresión a la que les sometió el conde.

En 1301, el conde Von Waldeck vendió el territorio a los príncipes-obispos de Paderborn, después en 1588 estos lo cedieron el castillo a diversos señores feudales vasallos.

Los cimientos de las dos construcciones predecesoras fueron integradas en lo que ahora es el castillo renacentista triangular, que fue construido de 1603 a 1609 y destruido varias veces durante su historia.

De 1589 a 1821 se convirtió en la residencia de un agente financiero, aunque también acogió dos juicios por brujería en 1631. Aún conserva una antigua cámara de la inquisición en los sótanos cercanos a la torre este.

 La leyenda indica que el castillo fue prisión para miles de mujeres acusadas de brujería durante el siglo XVII, mujeres que fueron torturadas y ejecutadas dentro de sus muros.



Durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763) puede que los sótanos fueran usados como prisión militar.

Hasta 1802, en que el estado prusiano adquirió el castillo, existieron celdas en una mazmorra de los sótanos de la torre oeste.

En 1924 el castillo pasó a propiedad del distrito de Büren y se transformó en un centro cultural. Al año siguiente, 1925, el castillo ya era un museo, un salón de banquetes, un restaurante y un albergue juvenil.

En 1934 Heinrich Himmler firmó un arrendamiento por 100 años con la intención de rehabilitar y remodelar el castillo para convertirlo en escuela para los líderes de las SS.



La escuela nunca llegó a inaugurarse, y en su lugar el castillo se convirtió en un centro de investigaciones arqueológicas sobre la raza aria, que abarcaba desde la prehistoria, historia medieval, lengua, literatura germánicas, doctrinas esotéricas, misiones arqueológicas y antropológicas, así como se guardaban resultados de expediciones de exploración y estudios científicos en una gran biblioteca privada muy bien custodiada.
Desde allí, se planificaron misiones de investigación al Tíbet, al desierto del Gobi, llegando incluso hasta América del Sur y la Antártida en busca de la entrada del legendario reino subterráneo de Agartha.


Desde 1939, Himmler prohibió cualquier publicación acerca del castillo.
Hasta 1943 los prisioneros de los campos de concentración comenzaron a realizar trabajos de rehabilitación para convertir el castillo en el centro del nuevo mundo, según los planes de Himmler, después de la victoria final.

Un lugar ideal, para establecer la base de rituales y ceremonias que aún hoy en día no se tiene muy claro lo que eran, ya que Himmler era un declarado seguidor de lo oculto.

Concretamente la torre norte era el centro principal del castillo.
La Sala de los Generales (Obergruppenführersaal) , tenía en el suelo de mármol un mosaico en el que se representaba un sol cuyos doce rayos estaban compuestos por invertidas runas SS (conocido hoy como Sol negro).
En el extremo de cada rayo se situaba un nicho.



El techo, se decoró con una svástica representada con motivos florales y que crean un efecto de eco, únicamente audible para los que se encuentran en el círculo del centro de la sala.

La cripta, imitaba una tumba micénica de cúpula y se supone que serviría para conmemorar a los muertos, era la llamada "Cripta de Himmler".

En el centro de la sala se diseñó una llama eterna alimentada mediante una tubería de gas y a su alrededor doce pedestales con doce nichos, cuyo significado se desconoce.

Las ceremonias, reuniones de los lideres de las SS, así como las planificaciones de operaciones militares se realizaban en el castillo.

Si un miembro de las SS mostrara cualidades excepcionales de liderazgo y valor en combate, se le entregaba un anillo de honor, (SS-Ehrenring), que debía regresaran al castillo en caso de muerte, de hecho se emitió una órden donde todo combatiente debería rescatar el anillo de un SS caído y regresarlo a Wewelsburg.



En su cara interna debía llevar grabados el nombre completo del militar y la frase: "Seinem Lieben" (Nuestro amado).

En 1938, Himmler ordenó el regreso de todos los anillos de la cabeza de la muerte de los SS muertos.
Estos serían guardados en un cofre en el castillo, para simbolizar la eterna membresía de los caídos de las SS.



La localización de los aproximadamente 11.500 anillos tras la Segunda Guerra Mundial es incierto, pero se ha sugerido que fueron sepultados en una montaña de la zona, sellando la entrada de la cueva.

Actualmente el castillo de Wewelsburg es un albergue juvenil y un gran museo donde se exponen gran variedad de objetos.
Muchos de estos objetos, hasta los mas comunes, como los cubiertos o teteras, aparecen con representaciones de runas y signos mágicos, dando testimonio de la total obsesión de Himmler en estos temas.



Este castillo es un claro componente del llamado nazismo mítico-épico, que tenían la firme creencia que su lucha no solo era política y militar si no también en la esfera espiritual contra las fuerzas del judaismo semita.