Buscador de Castillos

viernes, 19 de agosto de 2016

El Castillo de Malmaison y Napoleón Bonaparte

Leyendas de Castillos.



El Castillo de Malmaison y

 Napoleón Bonaparte





El castillo de Malmaison es un edificio francés en la ciudad de Rueil-Malmaison, los Yvelines, que se encuentra muy cerca de París, a tan solo unos 12 km.
En un principio era un pequeño castillo sin adornos y bastante destartalado, hasta que en abril de 1799, Josefina de Beauharnais lo compró para ella y su marido, el futuro Napoleón I de Francia, que por entonces se encontraba luchando en las Guerras Napoleónicas.



Malmaison era una finca a ocho millas al oeste del centro de París, que abarcaba casi 150 acres entre bosques y prados.
Josefina lo reformó decorándolo con todo tipo de lujos, añadiendo murales en las paredes y revistiéndolo con elementos clásicos que le aportaban un ambiente suntuoso en sintonía con un mobiliario diseñado por Charles Percier y Pierre François Leonard Fontaine, dos diseñadores que más tarde se encargarían de preparar y ambientar muchas de las celebraciones napoleónicas que allí se celebraron.



Cuando regreso Napoleón de su campaña en Egipto, y se encontró con el fabuloso castillo que Josefina no solo había comprado , sino restaurado y amueblado, dilapidando toda su fortuna, se puso hecho una furia, sin imaginarse la gran felicidad que Malmaison traería a la familia Bonaparte.



Josefina consiguió transformar  gran parte de la finca en «el más bello y curioso jardín de Europa, y todo un modelo de buen cultivo», según lo definieron algunos, ya que buscó, con ayuda del botánico Aimé Bonpland, las plantas y los animales exóticos más raros del mundo, para decorar sus jardines.


“Quisiera que Malmaison pronto se convierta en fuente de riquezas para todos”  escribió Josefina en una carta personal a su amigo Aimé Bonpland.

Desde 1803 hasta su muerte en 1814, Josefina cultivó casi 200 plantas nuevas en Francia, en un enorme invernadero que ordenó construir, calentado por una docena de estufas de carbón.



Esto hizo que la fama del castillo de Malmaison  perdurase por su jardín de rosas y otras plantas exóticas traídas de todas partes del mundo, ya que llegó a tener hasta 250 variedades diferentes de rosas.

 El artista francés Pierre-Joseph Redouté se encargó de inmortalizar parte de estas rosas por encargo de Josefina.
Sus grabados se convirtieron en obras muy cotizadas cuyo valor a llegado hasta nuestros días.



Aparte de reunir gran variedad de plantas, los jardines se enriquecieron con pájaros y animales de todo tipo que vagaban libremente por los terrenos, había canguros, cisnes blancos y negros, cebras, ovejas, gacelas, avestruces, gamuzas, antílopes, llamas y hasta una foca.
Josefina recibió Malmaison en propiedad, tras su divorcio con Napoleón, junto con una pensión de 5 millones de francos al año, y allí permaneció hasta su muerte en 1814.



Napoleón Bonaparte también regresó allí  tras su derrota en la batalla de Waterloo en 1815, antes de que fuera exiliado a la isla de Santa Helena.
Mas tarde, María Cristina de Borbón- Dos Sicilias, compró la propiedad al rey Luis Felipe I, por quinientos mil francos, cuando fue exiliada a Francia, tras obligarla a renunciar a la regencia de su hija Isabel II de España.
Allí residió junto a su segundo esposo Agustín Muñoz y Sánchez, y sus hijos.
Hoy es el Musée national napoleónico


Napoleón Bonaparte




Napoleón nació en Ajaccio, 15 de agosto de 1769
Ha sido considerado uno de los mayores genios militares de la Historia.

Realizó grandes campañas bélicas, caracterizadas por sus agresivas guerras de conquista que le  convirtieron en uno de los mayores estrategas en operaciones militares conocidas hasta esos momento en Europa.

Utilizaba un gran número de soldados, hasta entonces nunca visto en los ejércitos de la época, que le llevó a tomar el control de casi toda Europa Occidental y Central, durante mas de una década, mediante una serie de conquistas y alianzas, en las que solo fue vencido en una ocasión, en la batalla de las Naciones, cerca de Leipzig, en la que fue derrotado en octubre de 1813, tras la cual se vio obligado a abdicar unos meses más tarde.



Regresó a Francia y al poder durante el breve periodo llamado los Cien Días y fue decisivamente derrotado en la batalla de Waterloo en Bélgica, el 18 de junio de 1815, siendo desterrado por los británicos en la isla de Santa Elena, donde falleció.

Se le ha considerado un personaje clave que marcó el inicio del siglo XIX y la posterior evolución de la Europa contemporánea.
Sus soldados lo llamaban el Pequeño Cabo (le Petit Caporal), en tanto que los británicos se referían a él con el despectivo Boney y las monarquías europeas como el tirano Bonaparte, el Ogro de Ajaccio o el Usurpador Universal.

Pero empecemos por el principio, su familia formaba parte de la nobleza local.
Su padre, Carlo Buonaparte, era un abogado, representante de Córcega en la corte de Luis XVI. Allí se crió Napoleón junto a su madre, María Letizia Ramolino, y hermanos.


El pequeño Napoleón, tenía un carácter huraño y taciturno, le gustaba estar solo para meditar y un poco apartado de sus compañeros, además sentía una profunda aversión hacia los franceses, a quienes acusaba de ser los opresores de los corsos.
No era muy buen estudiante ya que sólo le interesaban las matemáticas, ciencia en la que destacaba asombrosamente.

También se dedicó a la lectura de obras de la literatura clásica.
Su padre consiguió matricular a Napoleón y a su hermano José en la escuela militar francesa de Brienne-le-Château a la edad de 10 años.




Antes de entrar debía aprender francés, idioma que habló con un marcado acento italiano por el resto de su vida.

Tras su graduación en 1784, fue admitido en la École Royale Militaire de París.
Aunque había buscado en un principio una formación naval, terminó estudiando artillería en la École Militaire.

Napoleón comenzó en la guarnición de Valence y de Auxonne a la edad de 16 años donde permaneció hasta el estallido de la Revolución francesa .

Poco después de comenzar la revolución, Napoleón se encontraba en Córcega, pero tuvo un conflicto con el líder nacionalista Pasquale Paoli (antiguo héroe de Napoleón), y toda la familia se vió obligada a huir a Francia, era el año 1793.




Allí se convirtió en comandante de artillería de las fuerzas francesas que en ese momento estaban sitiando la fortaleza realista de Tolón.
Se había amotinado contra el terror republicano y había permitido el desembarco de una fuerza angloespañola.

Napoleón situó sus baterías artilleras estratégicamente, creando una superioridad total de fuego, adelantandose a los asaltos de los diferentes fuertes que protegían la fortaleza de Tolón, que finalmente fue evacuada por la armada angloespañola.

Tras el conflicto de Tolón, Napoleón se convirtió en todo un heroe.
Su determinación, y su frialdad bajo el fuego de la batalla hicieron que fuese nombrado general.

En 1794 fue enviado a Génova por órdenes superiores en una misión secreta, que coincidió con la caida de Maximilien Robespierre, lo que le convirtió en el blanco de todas las sospechas originadas por su amistad íntima con Augustin Robespierre, hermano menor de Maximiliano. Debido a esto estuvo arrestado durante dos semanas, pero tuvo que ser liberado por falta de pruebas.





Un año después en París, se organizó una gran protesta armada dirigida por los realistas y los contra-revolucionarios contra la Convención y su gobierno tiránico en el Palacio de las Tullerías, a la que se tuvo que enfrentar Napoleón dirigiendo al ejército para repeler a los insurgentes.

Tras su matrimonio, Bonaparte, al mando del Ejército francés invadió Italia.
Logró sacar a las fuerzas austríacas de Lombardía con su victoria en la batalla del puente de Arcole y derrotó al ejército de los Estados Papales.
A raíz de la protesta del papa Pío VI por la ejecución del rey Luis XVI, Francia respondió anexionándose dos pequeños territorios papales.

En 1797, Bonaparte derrotó sucesivamente a cuatro generales austríacos forzando a Austria a firmar un acuerdo de paz.
El resultante Tratado de Campoformio le dio a Francia el control de la mayoría del norte de Italia, así como el de los Países Bajos y el área del Rín.
Una cláusula secreta prometía otorgar Venecia a Austria, así que Bonaparte marchó contra Venecia, ocupándola y acabando con más de 1000 años de independencia.
Posteriormente, en 1797, Bonaparte organizó los territorios ocupados en Italia en lo que se conoció como la República Cisalpina.




Napoleón Bonaparte era un estratega brillante que no solo asimiló los conocimientos militares esenciales de su época sino que supo aplicarlos de manera asombrosa. Se planificaba el campo de batalla y movilizaba sus tropas de artillería utilizándola como una fuerza móvil para respaldar los ataques de sus tropas de infantería, beneficiándose de la ventaja tecnológica de Francia en materia de armamento.

Sin embargo su éxito no se debía únicamente a su carácter innovador, sino a su profundo conocimiento e inteligente aplicación de las tácticas militares convencionales.

Fue conocido como un comandante agresivo, que contaba con la lealtad de sus soldados a los que mantenía altamente motivados.
También fue un maestro en materia de espionaje y de engaño.
Frecuentemente ganó batallas al conocer de antemano el movimiento de las tropas enemigas.

En marzo de 1798 Bonaparte propuso llevar a cabo una expedición para colonizar Egipto, en aquel entonces una provincia otomana, con el objetivo de proteger los intereses comerciales franceses y cortar la ruta de Gran Bretaña a la India.




De camino a Egipto, la expedición de Bonaparte conquistó a traición Malta, expulsando a la Orden Hospitalaria. 
Desembarcó en Alejandría el 1 de julio de 1798, eludiendo temporalmente a la Armada británica.

Aunque los franceses ganaron la decisiva batalla de las Pirámides (con un ejército de 25 000 hombres enfrentados a 100 000 del enemigo), toda la flota francesa  fue destruida por el almirante Nelson en la batalla del Nilo.

Con su ejército atrapado en Egipto, el objetivo de Bonaparte de fortalecer su presencia en el Mediterráneo se vio frustrado, si bien logró consolidar su poder en Egipto, no sin sofocar antes diversas revueltas populares.

Bonaparte ordenó que en Egipto la servidumbre y el feudalismo fuesen abolidos y los derechos básicos de los ciudadanos garantizados, por lo que  fue llamado por los egipcios Sultán Kebir.

La situación propició el desarrollo de importantes estudios sobre el Antiguo Egipto entre los que se destaca el descubrimiento de la Piedra de Rosetta.

Cuando regresó a París, la República, estaba en bancarrota y el Directorio, corrupto e ineficiente, estaba en su nivel más bajo de popularidad.

Uno de los Directores, Sieyes, pidió a Bonaparte su respaldo para ejecutar un golpe de estado contra la Constitución existente, pero Bonaparte se le adelantó redactando la Constitución del Año VIII, asegurando su elección como Primer Cónsul, lo que le convirtió en la persona más poderosa de Francia.

En 1800 Bonaparte regresó a Italia, que había sido reconquistada por Austria durante su ausencia en Egipto.

Cruzó con sus tropas los Alpes en primavera , aunque al principio la campaña no fue muy bien, más adelante propinó una rotunda derrota a los austríacos, la cual llevó a la firma de un armisticio.



El hermano de Napoleón, José, principal negociador del armisticio, reportó que debido a la alianza entre Austria y Gran Bretaña, Austria no podía reconocer ningún territorio conquistado por Francia.

Las negociaciones se volvieron más y más erráticas hasta que Bonaparte ordenó al general Moreau atacar Austria nuevamente, con la consecuente victoria de Hohenlinden y la firma del armisticio bajo el cual se reafirmaba el dominio de Francia sobre los territorios ocupados en el Tratado de Campoformio.
Los británicos también firmaron un acuerdo de paz mediante el Tratado de Amiens en marzo de 1802, bajo el cual Malta pasaba a ser territorio francés.

El Concordato de 1801 con el papa Pío VII, puso fin al enfrentamiento con la Iglesia católica originado por el inicio de la Revolución.
Pero la paz entre Francia y Gran Bretaña era muy precaria, las monarquías legítimas de Europa estaban renuentes a reconocer a la república, temiendo que la idea de la revolución llegara a sus países.

En Gran Bretaña, el hermano de Luis XVI fue recibido con honores de huésped de estado a pesar de que los británicos ya habían reconocido a la república francesa.
Por otra parte, Gran Bretaña no había desocupado ni Malta ni Egipto, como había prometido y protestó contra la anexión de Piamonte y el Acto de Mediación de Suiza, si bien ninguna de estas áreas estaba contemplada en el Tratado de Amiens.

En 1803, el ejército de Bonaparte fue derrotado en Santo Domingo, combinándose la fiebre amarilla con la tenaz resistencia de Toussaint Louverture.
Ante el escenario de indefensión de las posesiones francesas en Norteamérica, Napoleón decidio vender Luisiana, un territorio de aproximadamente dos millones de km²,  en 7,40 $ por km², ya que Estados Unidos buscaba la manera de controlar la navegación sobre el río Misisipi.

En 1802, se autoproclamó  monarca del Primer Imperio Francés.
Fue apoyado por buena parte de la aristocracia, en una ceremonia realizada en la catedral Notre Dame de París (1804) ante la presencia del papa Pío VII.


La coronación de Napoleón, por Jacques-Louis Davi


Con la esperanza de consolidar su puesto, Fouché le sugirió a Bonaparte que la mejor forma de apaciguar conspiraciones sería transformar el consulado vitalicio en un imperio hereditario, el cual, dado que tendría un heredero, quitaría toda esperanza de cambiar el régimen por asesinato.


Así fue como Bonaparte acogiendo la sugerencia se proclamó emperador en 1804.
A pesar de que el emperador procuraba la paz interna y externa, enviando cartas con proposiciones de paz a los gobiernos que habían conformado la Coalición, el Reino Unido no deseaba la paz .
Tras el interludio de paz de Amiens, a partir de 1805 empezaría la fase más intensa de las Guerras Napoleónicas.

Contra la voluntad de todo el continente, la Gran Bretaña reanudó la guerra naval con Francia en abril de 1803.
Hasta 1805 Napoleón sólo tuvo que batallar contra los británicos, pero luego se unirían Rusia, Suecia, Austria y Nápoles.

Para atacar a Gran Bretaña, el problema era cruzar el canal de la Mancha, no había otra solución que tomar el control del mar.
Muy inferior a la Marina británica, la flota francesa necesitaba la ayuda de los españoles; e incluso unidas las dos flotas no podían esperar derrotar más de uno de los escuadrones británicos.

España fue inducida a declararle la guerra a Gran Bretaña y se decidió utilizar los navíos españoles y franceses concentrados en las Antillas como señuelo para atraer a los navíos británico a estas aguas y equilibrar las fuerzas.

Así una batalla en la entrada al canal de la Mancha tendría mas posibilidades de éxito, pero el plan falló tras la terrible derrota naval de Trafalgar, donde la flota británica comandada por el almirante Nelson destruyó prácticamente la totalidad de las flotas francesas y españolas.

Pero Napoleón no se dió por vencido y dirigió entonces, a sus ejércitos contra las fuerzas austriacas que ocupaban Baviera, a las que derrotó en la batalla de Ulm. Siguiendo su avance hacia el encuentro con el ejército ruso, que derrotó en la batalla de Austerlitz.

En 1806 conquistó el reino de Nápoles y nombró rey a su hermano mayor, José.
Se autoproclamó rey de Italia, y fundó el Reino de Holanda, al frente del cual situó a su hermano Luis, y estableció la Confederación del Rin, que agrupaba a la mayoría de los estados alemanes y que quedó bajo su protección.

Prusia y Rusia forjaron una nueva alianza  y atacaron pero Napoleón les derrotó.



En 1807 se estableció el Tratado de Tilsit con el Zar Alejandro I por el que se reducía el territorio de Prusia. 

Napoleón impuso el bloqueo sobre las mercancías británicas con el propósito de arruinar su comercio, pero Portugal no se plegó al bloqueo, así que Napoleón se alió con España para invadir Portugal.

Debido a la debilidad militar española en el momento y tras la pérdida de su armada en la batalla de Trafalgar, se firmó el tratado de Fontainebleau, en el que se permitía a Napoleón entrar en España con su ejército para derrotar a Portugal y cerrar las rutas comerciales británicas.

Tras cruzar la frontera española y ocupar la capital portuguesa, sus tropas ocuparon varias ciudades españolas, lo que generó una rebelión popular que inició la Guerra de Independencia Española entre las tropas francesas y las españolas, en las que tuvo un papel fundamental la guerra de guerrillas.


El tres de mayo de 1808 en Madrid, por Francisco de Goya


Napoleón decidió incluir a España en su imperio y nombró rey de ese país a su hermano José en el trono de España, dejando Nápoles como una monarquía manejada por su cuñado, Joachim Murat.

Tras la primera derrota importante de sus fuerzas en la batalla de Bailén, el mismo Napoleón comandó las fuerzas que invadieron España y derrotaron al ejército de este país; también derrotó al ejército británico que vino en ayuda de España.

Este conflicto supuso un gran desgaste humano (se ha estimado en 300 000 bajas) y económico para Francia.

Por otra parte, Austria rompió el pacto con Francia, obligando a Napoleón a mandar a sus ejércitos hacia el Danubio y Alemania.

Cerca de Viena, Napoleón estuvo a punto de perder todo su ejército, sin que el enemigo tampoco lograra un triunfo. 
Tras una tregua de casi dos meses, nuevamente se enfrentaron ambos ejércitos, pero esta vez el ejército francés derrotó al austríaco en la batalla de Wagram, el 6 de julio de 1809.





Tras este triunfo, Francia convirtió los territorios conquistados en las Provincias Ilirias (en la actualidad parte de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia y Montenegro) y conquistó los Estados Pontificios.

Tras aliarse nuevamente con Austria, Napoleón contrajo matrimonio con María Luisa de Habsburgo-Lorena, hija del monarca austríaco, Francisco I de Austria, perteneciente a la casa de Habsburgo, una vez repudiada Josefina al no poder darle un heredero.

Con este enlace vinculaba su dinastía a la más antigua de la casas reales de Europa, con la esperanza de que su hijo, nacido en 1811 y al que otorgó el título de rey de Roma como heredero del Imperio, fuera mejor aceptado por las monarquías reinantes.

El Imperio alcanzó su máxima amplitud en 1810 con la incorporación varios territorios del norte de Alemania, así como con el reino de Holanda, después de obligar a abdicar a su hermano que había adoptado el título de Luis I Bonaparte.



El Código Napoleónico fue introducido en todos los nuevos Estados creados bajo el Imperio francés. Se abolieron el feudalismo y la servidumbre y se estableció la libertad de culto (salvo en España).

En América Latina, la figura de Napoleón fue fundamental.
Su intervención en España, las forzadas abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII, la entrega del trono español a su hermano José, la promulgación de la Constitución de Bayona en 1808 que reconocía la autonomía de las provincias americanas del dominio español y sus pretensiones de reinar sobre aquellos inmensos territorios cuyos habitantes nunca quisieron aceptar los planes y designios del emperador, fueron elementos básicos que impulsarían su emancipación.

En el resto del continente, la negociación de Luisiana y el manejo que dio Francia al proceso de independencia de Haití tuvieron una enorme influencia en el desarrollo del continente.

En 1807, Alejandro I estaba siendo presionado por la aristocracia rusa para romper la alianza establecida con Napoleón.
Los consejeros del Zar le indicaron que una vasta revolución estaba fermentando por toda Prusia y que ése era el momento propicio para atacar al Imperio francés y recuperar Polonia.
Gran número de tropas se desplazaron a la frontera con Polonia (más de 300 000 soldados de un ejército total de 410.000). 
Napoleón, anticipandose a esta maniobra, envió un ejército de mas de 600 000 hombres e invidió Rusia.

Los rusos arrasaron las tierras sin pelear para que los franceses no pudieran abastecerse en el terreno invadido.
Al fin Napoleón entró a Moscú asumiendo que Alejandro I negociaría una paz. 
Sin embargo, las órdenes del gobernador del ejército de la ciudad y comandante en jefe, Fiódor Rostopchín, era la de incendiar la ciudad.

Tras un mes, y ante la posibilidad de perder el control en Francia, Napoleón decidió salir de Moscú.

Napoleón retirándose de Moscú, por Adolph Northen.

Los franceses sufrieron enormemente en su retirada de Rusia, al punto que de los 650 000 hombres que la invadieron, sólo 40 000 cruzaron el río Berezina en noviembre de 1812.
Murieron 570 000 hombres del ejército francés y 400 000 del ejército ruso, a lo cual hay que sumar cientos de miles de bajas en la población civil.

Tras este fracaso, Prusia se unió a la coalición, la cual ahora incluía Rusia, el Reino Unido, España y Portugal.

No obstante, Napoleón asumió nuevamente el orden en Alemania, e infligió una serie de derrotas a los Aliados, que culminan en la batalla de Dresde en 1813, donde las tropas aliadas sufrieron bajas de más de cien mil soldados.

Napoleón entrando en Berlín, por Charles Meynier (1810).

Si bien parecía que Napoleón iba a resurgir, se unieron a la Coalición Austria y Suecia, y finalmente en la batalla de las Naciones en Leipzig, el 16 de octubre los franceses fueron derrotados en un enfrentamiento en el que los aliados contaban con el doble de tropas que Napoleón.

Después de esta batalla donde murieron más de 120 000 soldados de ambos lados, Napoleón se replegó a Francia, pero su ejército, de apenas 100 000 hombres, ya no era capaz de resistir la embestida de la Coalición, que contaba con más de medio millón de soldados.
París fue ocupada el 31 de marzo de 1814.

El 3 de abril fue depuesto por el Senado, y bajo la presión de sus mariscales, Napoleón abdicó.

 El 11 de abril, el tratado de Fontainebleau estableció la renuncia de soberanía en Francia e Italia para él y su familia, y su exilio a la isla de Elba, una isla pequeña a 20 km de la costa italiana, manteniendo su título de emperador de manera vitalicia.

En Francia, los realistas instalaron en el poder a Luis XVIII.
María Luisa y su hijo quedaron bajo la custodia del padre de ésta, el emperador Francisco I, y Napoleón no volvió a verlos nunca.

Consciente de los deseos de los británicos de desterrarlo a una isla remota en el Atlántico y del rechazo del pueblo francés a la restauración borbónica, escapó de Elba en febrero de 1815 y desembarcó en Antibes el 1 de marzo desde donde se preparó para retomar Francia.

El rey Luis XVIII envió al Quinto Regimiento de Línea, comandado por el mariscal Michel Ney, que había servido anteriormente a Napoleón en Rusia.

Al encontrárselo en Grenoble, Napoleón se acercó solo al regimiento, se apeó de su caballo y, cuando estaba en la línea de fuego del capitán Randon, gritó:

«Soldados del Quinto, ustedes me reconocen. Si algún hombre quiere disparar sobre su emperador, puede hacerlo ahora».


Tras un breve silencio, los soldados gritaron:


«¡Vive l'Empereur!» 

y marcharon junto con Napoleón a París.
Llegó el 20 de marzo, sin disparar ni un solo proyectil y aclamado por el pueblo, levantando un ejército regular de 140 000 hombres y una fuerza voluntaria que rápidamente ascendió a alrededor de 200 000 soldados.
Era el comienzo de los Cien Días.

Establecido de nuevo en París, promulgó una nueva constitución, de carácter más democrático y liberal que la vigente durante el Imperio.
Muchos veteranos acudieron a su llamada, comenzando de nuevo el enfrentamiento contra los aliados.

El resultado fue la campaña de Bélgica, que concluyó con la derrota en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815.

La batalla de Waterloo, por William Sadler.

El pueblo de París lo apoyaba en la lucha pero los políticos le retiraron su respaldo, por lo que abdicó en favor de su hijo Napoleón II.
Napoleón fue encarcelado y desterrado por los británicos a la isla de Santa Elena en el Atlántico, el 15 de julio de 1815.

Allí, con un pequeño grupo de seguidores, dictó sus memorias.
Enfermo del estómago, aquejado de una continua pesadez y un dolor en el costado derecho, los médicos creían que era una afección hepática, pero él sospechó inmediatamente que estaba atacado de la misma dolencia de su padre, cáncer de estómago, pero no se lo dijo a nadie hasta que estuvo lo suficientemente seguro de que así estaba sucediendo.

Sin embargo, recientes investigaciones realizadas a muestras de cabello del general (cortado poco tiempo después de morir) que habían estado guardadas en un sobre vacío, revelan que estaban impregnadas con arsénico hasta tal punto que se necesitaban dosis altamente peligrosas para lograr aquella concentración.
Esto último sugiere que es altamente probable que pudo morir a causa del veneno .

Napoleón Bonaparte murió el 5 de mayo de 1821.
Sus últimas palabras fueron:
«France, l'armée, Joséphine» , «Francia, el ejército, Josefina»
tenía entonces cincuenta y un años.

Napoleón había dispuesto en su testamento el deseo de ser enterrado a las orillas del Sena, pero se le dio sepultura en Santa Elena.
En 1840, a instancias del gobierno de Luis Felipe I, sus restos fueron repatriados y depositados en Les Invalides (París).
La llegada de los restos de Napoleón fue muy esperada en Francia. Durante su funeral sonó el Réquiem de Mozart.
Cientos de millones de personas han visitado su tumba desde esa fecha.