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jueves, 6 de octubre de 2016

El Castillo de Otíñar y La Línea Mágica de Jaén

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Otíñar 

y La linea Mágica de Jaén







El castillo de Otíñar es una antigua fortaleza templaria situada en Jaén, Andalucía, España.

Está situada sobre un cerro de fácil acceso, solo quedan unas ruinas que ocupan la parte mas estrecha de la meseta de la corona del monte, desde donde se dominaba gran parte del río Valdearazo, en el despoblado de Otíñar.




Aún se puede distiguir la planta alargada que tenía el castillo, con un recinto construido en mampostería, que aprovechaba las defensas naturales de su parte oriental.

Aún se conservan restos de sus murallas, un pequeño bastión en su lado oeste y restos de edificios de vivienda junto con un aljibe en el interior del recinto.




En la parte sur del recinto, hay un pequeño alcázar, construido sobre una roca, y del que aun se conservan los restos de una gran torre del homenaje de dos plantas.
El interior de la torre tienen bóveda de medio cañón, y está construida en ladrillo con una escalera de acceso adosada a los muros.

Parece que se construyó en la segunda mitad del siglo XIII, cuando la zona se convirtió en frontera, siendo un punto decisivo en la vigilancia entre los pasos de la Sierra Sur de Jaén que comunicaban con Granada.



El recinto pudo haberse edificado sobre otras estructuras más antiguas, de origen andalusí.

Como parte del sistema defensivo de Jaén, tenía conexión visual con la atalaya de Torrebermeja, que a su vez comunicaba con el castillo de la ciudad de Jaén.

Este castillo templario, fue levantado por orden de Fernando III tras la toma de Jaén para la defensa de la frontera con Granada.

A pesar de ser de gran tamaño, existen documentos que demuestran que esta fortaleza fue defendida tan solo por 3 soldados, 2 que estarían constantemente en guardia, vigilando y dando la alarma en caso de ataque utilizando señales de humo y un tercero, como enlace con el poblado y como cazador.


Según antiguas creencias, los templarios eligieron este lugar debido a que se consideraba un lugar sagrado para los antiguos ancestros moradores de estas tierras, ya que en un intento por aunar todas las creencias religiosas humanas elegían sus emplazamientos en lugares que los ancestros consideraban mágicos.

La Línea Mágica de Jaén


En el año 3.500 a. C. , un grupo de hombres llegó al cerro Veleta, y se instalaron allí, en el valle del Quiebrajano.




Lo que comenzó como una pequeña urbe, acabó siendo un importante recinto amurallado, con una puerta de entrada al complejo, donde colocaron un dolmen sagrado, por el que todo el que llegaba tenía que pasar para entrar en el poblado, ofreciendo una ofrenda, un tributo sagrado, en señal de respeto hacia los muertos que representaba aquel dolmen.

Aquella tribu adoraba a la Madre Tierra, y creían que los accidentes geográficos significativos, tales como fallas, rocas, corrientes subterráneas, o arroyos tenían significados mágicos que les mostraban el camino a seguir.



Aún quedan pequeños indicios, en forma de pinturas rupestres que hablan del profundo respeto que sentían los primeros pobladores de Jaén,  durante el siglo IV a. C., cuando llegaron hasta aquí siguiendo, lo que para ellos era un camino mágico y sagrado que atravesaba Jaén de Noroeste a Suroeste.




En todo el mundo desde la más remota antigüedad , se han tenido en cuenta los llamados lugares de poder, convirtiéndose en sitios de culto, curación, inspiración, etc.

Estas líneas sagradas enlazan con otros lugares también sagrados formando alineaciones normalmente denominadas como líneas de la serpiente (wuivres para los celtas) o del dragón, y su guía siempre era alguna entidad similar a la actual san Miguel, es decir, un vencedor del dragón (Lug, Hermes, Apolo, Heracles, san Jorge...) y todo está relacionado con las energías telúricas, las energías de la Tierra, sea su naturaleza electromagnética o de otro tipo, que ayudan a elevar la mente y el espíritu a niveles más altos de consciencia.



Según algunos estudios, esta línea telúrica de Jaén trascurre por el valle del Quiebrajano, pasando por el Castillo de Otiñar hasta Cerro Perulera, donde está el Poblado Neolítico de Cerro Veleta, y allí se integró de pleno esta Corriente Telúrica, construyendo el poblado amurallado donde colocaron el Dolmen Sagrado.

Sus miembros eran mineros, dedicados a extraer y trabajar las abundantes vetas de sílex que hay en el Barranco de La Tiná y del Cerro de la Fuente de la Peña.




Dejaron grabados rupestres señalando la Línea Telúrica, señalizando los lugares y estableciendo los puntos dominantes o los más inaccesibles, por lo que para ser "leídas" o entendidas, se tienen que recorrer las cuevas, desplazándose de una a otra, buscando los lugares rituales.
Hay hasta 44 estaciones rupestres en el  Valle de Otiñar, lo que lo convierte en uno de los mayores conjuntos rupestres de la península.



Como ejemplo está el Poyo de la Mina con las pinturas muy tenues y apenas perceptibles, La Cueva de los Soles, con pequeñas oquedades donde se han colocado dibujos, Las Peñas de Castro donde aun se conservan los vestigios de un pequeño castillo de origen Almorávide del siglo X.
Los Cañones, el enclave con más grabados y de más complicado acceso.

La llamada "cueva de la diosa Madre" con los dibujos más significativos de todo el complejo de Jaén.

En el Cerro De La Perulera, donde afirman que se han encontrado grandes bloques de piedra tallados en forma redonda, enormes rocas antiquísimas, traídas desde otro lugar a este cerro con algún tipo de intención.
 La cueva del plato, la de la higuera, las pinturas de la Fuente de la Peña, la Mella, etc. 


Esta línea Telúrica continúa hasta atravesar la capital de Jaén; 
pasa por la Magdalena, con un manantial de agua y con el Mito del Dragón, el lagarto de la Malena, casualmente un ser legendario guardando los lugares sagrados.

Continúa por La judería; otro elemento que se presta al simbolismo ya que, la tradición simbólica ancestral, ha sido recogida en gran parte por los cabalistas judios, por lo que no es de extrañar que el pueblo judío, supiera muy bien, donde se asentaba.

El monasterio de Santa Clara, el más antiguo de Andalucía.
 Los antiguos cristianos no eran ajenos a las tradiciones paganas y muchas de sus construcciones fueron levantadas en anteriores lugares de culto.





En el centro de la linea, está la catedral de Jaén, construida sobre una Capilla gótica anterior que no se terminó, y donde antes había una mezquita, y antes un Dolmen, y ha sido lugar de culto, desde que el hombre se asentó en Jaén.

La Línea termina justo en el castillo Templario de Otiñar.