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viernes, 14 de octubre de 2016

La Fortaleza de Ivángorod y Sigrlami y los enanos

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


La Fortaleza de Ivángorod


Ivángorod es una ciudad del óblast de Leningrado, en Rusia.
Está situada en la orilla derecha del río Narva, en la frontera de Rusia con Estonia, a 159 km al oeste de San Petersburgo.


La fortaleza de Ivángorod es un castillo medieval ruso localizado a orillas del río Narva, en la misma ciudad.
Fue erigida por Iván III durante el año 1492 , a su alrededor fue creciendo la ciudad.
La fortaleza domina el río Narva y la ciudad, y el castillo de Hermann.
Tiene planta cuadrada y está protegido por unas murallas de mas de 14 metros de altura.

Fue nombrado Gran Ducado de Moscú en honor del Príncipe Iván III.
Su objetivo era defenderse de los Caballeros de Livonia.



El príncipe Iván Gundar y Mijaíl Klyapin, al mando de las fuerzas moscovitas, asediaron la fortaleza a finales de ese mismo año.
Mas de tres mil soldados tomaron el castillo construyendo un nuevo cuartel y bastiones más fuertes.
Las tierras de alrededor del castillo sufrieron guerras y batallas constantes durante casi 10 años, cambiando de manos varias veces.

En un continuo reconstruir y fortificar, acabó convirtiéndose en una de las estructuras defensivas más fuertes del siglo XVI.
El castillo continuó desarrollandose hasta el siglo XVII, convirtiéndose en una enorme fortaleza con varias líneas defensivas.



En 1704, Pedro el Grande conquistó el castillo a las tropas suecas, por lo que la fortaleza volvió al control de Rusia.

Dentro de la fortaleza, hay dos iglesias: una está dedicada a la Virgen de la Asunción (1496) y la otra a San Nicolás , construida a finales del siglo XVI.

A principios del siglo XVIII, la fortaleza comenzó a perder importancia militarmente hablando, debido a los avances tecnológicos.

En 1728, tras una intensiva revisión, dictaminaron que las instalaciones habían sido descuidadas, y por tanto tenían muy poca eficacia defensiva.



En 1840, se llevaron a cabo algunas mejoras y ya durante la Primera Guerra Mundial el castillo fue tomado por los alemanes, el 25 de febrero de 1918.

De 1919 a 1940, la fortaleza perteneció a Estonia, aunque cambió de manos varias veces durante la primera mitad del siglo XX, ya no desempeñó ningún papel significativo, hasta la Segunda Guerra Mundial en que fue controlada, primero, por la Unión Soviética (1940-41) y luego por la Alemania nazi (1941-44).



En la actualidad es el museo de Historia y Arte, y expone pinturas Iván Bilibin, Aleksandra Potótskaya y otros autores, además de muestras sobre la historia local y tradiciones que se explican en algunas de las colecciones del museo, tales como los hallazgos arqueológicos encontrados en los alrededores.
Hay una exposición permanente dedicada a la Guerra del Norte y a la Guerra de Livonia.



Además, contiene maquetas de fortalezas en la región circundante y armamento, y también documentos y cartas relacionadas con personajes famosos como Fiódor Dostoievski.





La Saga de Hervor Rey Heidrek el Sabio

Es una saga legendaria del siglo XIII que combina temas de varias sagas más antiguas. 
Es de gran valor literario ya que contiene información sobre las tradicionales guerras entre godos y hunos del siglo IV, y la última parte fue utilizada como fuente de la historia medieval sueca. 

Más aún, sirvió como fuente de inspiración para Tolkien cuando dio forma a las leyendas de la Tierra Media.

Esta es una versión de..


Sigrlami y los enanos


Había un rey llamado Sigrlami, que gobernaba el reino de Gardariki, en Rusia. 

Un día el rey salió a caballo de caza, acompañado por un grupo de caballeros, pero persiguiendo un ciervo, los perdió de vista.
Galopando se internó en el bosque y al poco tiempo se encontró completamente solo, en una zona desconocida a la que nunca había llegado y perdido.

El sol comenzaba a ponerse en el horizonte mientras sus últimos rayos iluminaban una enorme piedra.

De pronto la piedra rodó, dejando ver la entrada de una cueva.
Salieron dos enanos cargando herramientas de hierro.

Sigrlami, sacando su cuchillo se avalanzó sobre ellos.
Asustados los enanos, rogaron por sus vidas, a lo que el rey les preguntó sus nombres.

Uno se llamaba Dvalin, y el otro Dulin.

El rey, conocedor de la gran habilidad de los enanos para trabajar los metales, les dijo: 

"Ya que ustedes dos son los más cualificados de todos los enanos, quiero me hagan una espada, lo mejor que pueda. 
La hoja será de oro, y la empuñadura también. 
Morderá el hierro como tela y nunca se oxidará. 
Siempre traerá la victoria en las batallas y combates a quien la lleve."

Ellos estuvieron de acuerdo y asintiendo y haciendo reverencias volvieron a la cueva que volvió a cerrarse.

El rey encontró el camino de vuelta a su castillo, y regresó contento e impaciente a la espera que llegara el día señalado para volver a la entrada de la montaña.






Cuando por fin llegó el día, los enanos le estaban esperando fuera de la cueva. 
Muy sonrientes le tendieron la espada. Era espléndida. 
Sus medidas estaban perfectamente hechas para Sigrlami que la contemplaba maravillado.

Entonces Dvalin le dijo:

"Tu espada, Sigrlami, será la pesadilla de tus enemigos.
Ningún hombre, podrá cometer actos viles en tu reino, porque significará su muerte.
Utilízala con justicia, y sabiamente porque una vez desenvainada no parará hasta matar a su adversario".

Entonces el rey mantuvo la espada en alto y la llamó Tyrfing.

Los enanos entraron tras la roca que se cerró tras ellos. 

Fue la más aguda de las espadas, y cada vez que el rey la utilizaba brillaba como un rayo de sol.

Desde entonces Sigrlami no volvió a perder ninguna batalla, siempre salía victorioso de los combates llegando a ser muy temido por todos pues la espada se hizo muy famosa en todas las viejas sagas.