Buscador de Castillos

lunes, 31 de octubre de 2016

Slane Castle. La colina de Tara y el Samain

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.



Slane Castle

La colina de Tara y el Samain








El castillo de Slane Castle en Irlanda ha sido el hogar de la familia Conyngham desde 1701.

Está situado en una zona llena de historias, ya que frente al castillo se encuentra La Colina de Tara, en gaélico: Teamhair na Rí, "La Colina de los Reyes", que guarda un importante número de monumentos muy antiguos.

En esta colina estaba el reino del Gran Rey de Irlanda, el Árd Rí Éireann.



Muy cerca se encuentra Newgrange, una de las estructuras más antiguas, importantes de Europa Occidental.
La histórica batalla del Boyne se libró río abajo.

El castillo está situado entre Navan y Dunshaughlin, en el condado de Meath, en la provincia de Leinster de Irlanda.



Es uno de los edificios más interesantes de la isla, diseñado por importantes arquitectos de Irlanda y de Inglaterra, se edificó sobre el río Boyne que fluye bajo él.

Durante el último cuarto de siglo, las actividades del castillo han girado en torno a la música, ya que durante años ha sido sede del Festival en las Grande Casas irlandesas, pero además , se celebran fabulosos conciertos de rock, al aire libre, en un enorme anfiteatro natural situado debajo del castillo que le ha hecho famoso a nivel internacional.





Allí han actuado U2, The Rolling Stones, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Guns 'N Roses, Red Hot Chilli Peppers, David Bowie, Queen o REM entre otros.
Frente al castillo se encuentra La colina de Tara, también llamada "La Colina de los Reyes", una elevación caliza de escasa altitud, situada cerca del río Boyne , en el condado de Meath, en la provincia de Leinster de Irlanda.

Contiene un elevado número de antiguos monumentos, y es famosa por ser la sede del Árd Rí Éireann (el Gran Rey de Irlanda).



La Colina de Tara y el Samain




En la cima de la colina, hacia el norte del cerro, se ubica la fortificación de la Edad del Hierro conocida como Ráith na Rig, La Fortaleza de los Reyes, y La Piedra del Destino, Lia Fáil, donde los reyes irlandeses eran coronados; la leyenda decía que la piedra debía rugir tres veces si el aspirante al trono era el verdadero rey.



Algo más al norte destaca una estrecha y alargada estructura rectangular, conocida como la Sala del Banquete (Banqueting Hall), la cual parece ser una avenida ceremonial que conduce hacia el sitio, junto a dos estructuras conocidas como las Trincheras en Pendiente (Sloping Trenches) y el Fuerte de Gráinne (Gráinne's Fort).

Hacia el sur del Recinto Real yace un anillo conocido como Ráith Laoghaire (el Fuerte de Laoghaire), donde se dice que está enterrado el rey Lóegaire, quien fuera el último rey pagano de Irlanda.

Media milla al Sur de la Colina de Tara hay otra fortificación conocida como Rath Maeve, el fuerte de la legendaria reina Medb.




Durante muchos siglos, los historiadores han tratado de desentrañar los misterios de Tara, y han sugerido que desde la invasión celta de la isla hasta la invasión de Richard de Clare en 1169, la Colina de Tara fue el centro político y espiritual de la isla.

Debido a que la historia y la arqueología de Irlanda no están bien coordinadas, las teorías arqueológicas, en cuanto a los hallazgos recientes, sugieren que la completa historia de la Colina de Tara está lejos de conocerse en su totalidad.

Una de esas estructuras, el Montículo de los Rehenes, posee un corto pasillo que está alineado con la puesta de Sol del 8 de noviembre y del 4 de febrero, que son las fechas en las que se celebraban las antiguas fiestas célticas de Samhain e Imbolc.

Una teoría que puede explicar el esplendor de la Colina de Tara antes de la etapa celta es la historia legendaria que señala a Tara como la capital de los Tuatha Dé Danann, los habitantes precélticos de Irlanda.

Cuando los celtas establecieron su sede en la colina, ésta se convirtió en el lugar desde donde los reyes de Meath gobernaron la isla con un estatus casi divino.

Según cuentan antiguas tradiciones, fue en la colina de Tara donde San Patricio hizo su primer fuego de pascua, tras lo cual fue convocado por el Gran Rey de Tara, e Irlanda se convirtió posteriormente al cristianismo.

Durante el Samhain , la festividad celta más importante del periodo pagano en Europa hasta su conversión al cristianismo, la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre servía como celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el «Año Nuevo Celta», que comenzaba con la estación oscura.

Era una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica y significa 'fin del verano'.

Se sabe que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 de noviembre y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana y finalizaban con la fiesta de «los espíritus», y así se iniciaba el año nuevo celta.

Esta fiesta de los espíritus era una de sus fiestas principales, pues celebraban lo que para los cristianos sería la unión entre el «cielo y la tierra»

Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales los sacerdotes druidas, se comunicaban con sus antepasados, en espera de ser guiados.


Se dice que los «espíritus» de los ancestros llegaban en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.

Desde el siglo IV, la Iglesia de Siria consagró un día a festejar a «Todos los Mártires».

Tres siglos más tarde, en el año 615, el Papa Bonifacio IV transformó un templo grecorromano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano, dedicado al «Día de todos los Santos».

En el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de «Todos los Santos» se celebrara universalmente.

El calendario celta dividía el año en dos partes, la mitad oscura comenzaba con la luna llena entre los meses de octubre y noviembre, (mes de Samonios),  y la mitad clara, con la luna llena entre los meses de abril y mayo, (mes de Giamonios).

Se consideraba que el año empezaba con la mitad oscura; así, Samonios se convertía en el año nuevo celta, cuya celebración duraba tres días, cuando la luna llena estaba más cercana al equinoccio de otoño y el solsticio de invierno.
Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales.

En la Irlanda medieval, Samhain permaneció como la principal festividad, celebrada con una gran asamblea en la corte real de Tara.

En la mitología celta, los sidhe, o pueblos feéricos, también celebraban Samhain; al parecer, ellos fueron los que patrocinaban la Fiesta de los Muertos.

En la víspera de noviembre las hadas podían abrír sus grutas para que cualquier mortal que fuera lo suficientemente valiente pudiera echar un vistazo en aquellos dominios, para admirar sus palacios llenos de tesoros.


Pero eran pocos los celtas que se aventuraban voluntariamente en aquel reino encantado, pues sentían por las hadas un gran miedo y respeto.

La festividad celta se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, y a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos.

Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que se convirtió en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.

http://www.slanecastle.ie/