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miércoles, 16 de noviembre de 2016

El castillo Ursino y La leyenda del Etna

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.

El castillo Ursino




Es un castillo del siglo XIII  ubicado en Catania, Sicilia, y antiguamente conocido como "El Invencible".



Construido alrededor del año 1239, perteneció al rey Federico II de Sicilia.
Es uno de los escasos edificios de Catania que subsistió al terremoto de 1693.



El castillo está organizado según un plano rectangular, con amplias torres circulares en cada rincón.




Durante la época en la que fue construido el castillo, estaba situado sobre un acantilado justo encima del mar. Debido a las erupciones volcánicas y los sismos, ahora se encuentra a un kilómetro tierra adentro.



Las viejas fosas del castillo se llenaron de lava a principios del siglo XVII, como consecuencia de una erupción del Etna.

El edificio ahora aloja al museo municipal de Catania, así como una galería de arte.



Catania es la segunda ciudad más grande de Sicilia; situada en la costa este.
Se encuentra limitada al norte por el monte Etna, el volcán activo más grande de Europa.



Fue fundada en el siglo VIII a. C., y ha sido destruida siete veces por erupciones volcánicas y terremotos.



La leyenda del Etna



En la mitología griega, en el interior del volcán Etna, trabajaba Hefesto, en sus fraguas en compañía de cíclopes y gigantes.

Él era el dios del fuego y la forja, así como de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y la metalurgia.



Su equivalente en la mitología romana era Vulcano, en la japonesa Kagutsuchi, en la egipcia Ptah y en la hindú Agni.

Hefesto era muy feo, estaba lisiado y era cojo. Incluso el mito dice que, al nacer, Hera lo vio tan feo que lo tiró del Olimpo dejándole cojo. Caminaba apoyándose en un bastón e incluso en algunas vasijas pintadas, aparece pintado con los pies al revés.



El monstruoso Tifón, tenía su morada debajo de esta montaña, lo que causaba frecuentes terremotos, huracanes y erupciones de humo, ceniza y lava.



El nombre del volcán Etna derivaba de la ninfa, hija del gigante Briareo gigante de cien brazos y cincuenta cabezas, y de Cimopolia, o de Urano y Gea, que se convirtió en la deidad de este famoso volcán y fue la juez que resolvió la disputa sobre la posesión de Sicilia entre Deméter y Hefesto.



Uniéndose con este último fue madre de los pálicos, los dos dioses de sendos géiseres famosos en la isla.

Durante la ocupación árabe de Sicilia en la Edad Media, el Etna fue llamado Ŷébel Uhamat (Montaña de fuego), pasando a ser llamado durante siglos por gran parte de los italianos con la palabra "Mongibello".

El Etna es uno de los volcanes más activos del mundo y está casi en constante erupción.



Aunque en ocasiones puede ser muy destructivo, no está contemplado como un volcán particularmente peligroso, y miles de personas viven en sus alrededores e incluso en sus faldas.

La fertilidad de la tierra volcánica hace que la agricultura extensiva, con viñas y huertos, se extienda a lo largo de las laderas de la montaña.

En junio de 2013 el Etna fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.