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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Castillo de Boltaña y El Palacio Mágico

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


Castillo de Boltaña





Está situado en el Monte Perdido, el macizo calcáreo más alto de Europa, en la vertiente sur del Pirineo central, al norte de la provincia de Huesca, en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, en la comunidad autónoma de Aragón, España. 


El castillo de Boltaña tiene su origen a principios del siglo XI. 
Gran parte de la obra fue realizada por los maestros lombardos a partir de 1017.

Está compuesto por un recinto amurallado y una torre. 
Tiene planta rectangular irregular adaptada a las irregularidades de la roca sobre la que se asienta y se va estrechando hacia el norte.

En el extremo norte de la muralla, en el lugar más abrupto e integrándose en recinto amurallado, está situada la torre, de planta hexagonal irregular.


Sobre el muro sur se abren cuatro aspilleras adinteladas.

La puerta de acceso al recinto defensivo está situada en el flanco oriental, de arco de medio punto, sobre el borde del acantilado, para una mejor defensa, muy similar al modelo lombardo utilizado también en los castillos de Loarre, Fantova y la fortaleza de Abizanda.


En el sótano de la torre aún se conserva un aljibe cubierto por una bóveda de medio cañón, realizada en sillarejo, al que se accede por una estrecha entrada tras la cual hay una escalera a un lado.

Se trata de una de las primeras fortaleza cristianas que inició tempranamente su decadencia hacia mediados del siglo XII.

Se realizaron algunas reformas durante los siglos XIII y XIV y fue abandonado definitivamente a lo largo de los siglos XVII y XVIII.

Antiguas historias contaban de la existencia de un profundo pozo por el que se bajaba directamente del castillo al río.




En el año 1017, Sancho III el Mayor de Navarra, confió el castillo a Sancho Galindez, Jimeno Garcés y Jimeno Iñiguez.


Forma una linea defensiva que enlazaba visualmente con los castillos de Guaso, Morcat y Buil, utilizada para combatir las "razzias" musulmanas. 

El temprano estado de abandono del castillo, sus ruinas y el entorno en general del Pirineo especialmente del Monte Perdido fueron terreno propicio para que surgieran muchas historia sobre brujas, duendes, hadas y otros seres que se escondían entre sus bosques dejándose ver ciertas noches al año.





El Palacio Mágico de Atland 





Contaban que en la cima del Monte Perdido, existía un mítico Palacio Mágico construido hace muchísimo tiempo por un poderosísimo mago, llamado Atland o Asland, un personaje misterioso, que bajo una apariencia de humilde anciano, guardaba extraordinarios poderes. 

Antiguas historias de los primitivos habitantes pirenáicos contaban que vivía en una pequeña cabaña construida con sus manos, hecha con raices leñosas, piedras y troncos enteros de abeto. 

Con el tiempo el Viejo Atland se convirtió en el protagonista de historias y leyendas inventados por los lugareños para entretener las mentes y hacer más breves las noches de los rigurosos y crudos inviernos.

Unos decían que era un soldado evadido de las invasiones del Imperio Romano, que para alcanzar la libertad huyó a esconderse a las montañas.

Pero la mas conocida de las historias es la que contaba como Atland, descendiente de los dioses, le habían encargado la construcción de un palacio mágico que sirviera de morada y puente entre los hijos de la tierra y los hijos del cielo.

Atland, el más sabio entre los sabios y uno de los primeros pobladores entre las brumas que cubrían las montañas, se puso a trabajar con todas sus fuerzas y toda la ayuda conocida de las artes mágicas. 

Reunió todos los elementos conocidos de tierra, aire, fuego y agua que le pudieran servir para realizar sus hechizos. 

Por fin, tras muchos esfuerzos, el Palacio estuvo construido.
Sobre las nubes de la cima del Monte llamado Perdido, en uno de los macizos montañosos más antiguos del planeta, se alzó desde entonces el mágico palacio.



No existían palabras que pudieran describir tan magnífica construcción.
Lo protegió con altísimas murallas y torreones de materiales tan pulidos que parecía de cristal, reflejando su entorno y haciéndolo invisible e imposibles de escalar.

Su interior, estaba decorado con maravillosos materiales traídos de los confines de la tierra, y en sus inmensos jardines deambulaban libremente todo tipo de fieras exóticas evocando el mismísimo paraíso terrenal.

De allí solo se podía entrar o salir a lomos de caballos voladores o dragones que atravesaban el cielo, guardándolo con estatuas de fieras y bestias de piedra que cobraban vida según los deseos expresado por Atland por medio de un cetro de oro, tatuado de legendarias runas. 

Finalmente y para terminarlo, el Mago talló con palabras mágicas el texto de una profecía sobre la roca de un dolmen.

Desde entonces, el hoy conocido como el Monte Perdido, cayó bajo un extraño encantamiento que le permitía cambiar de lugar entre las demás cimas de la cordillera, haciendo muy fácil perderse entre ellas y muy difícil encontrar el Palacio, por lo que a partir de entonces comenzaron a llamar a Atland el "Encantador de Montañas".

Fuentes.-
www.turismoboltana.es
Historias y Leyendas de Aragón