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martes, 31 de enero de 2017

El Castillo de Ruffo de Scilla y La leyenda de Caribdis y Escila

Leyendas de Castillos. Leyendas Medievales.


El Castillo de Ruffo de Scilla






También conocido como el Castillo Ruffo di Calabria , es una antigua fortaleza situada en el acantilado Scillèo , en la ciudad de Scilla, en el estrecho de Messina, conocido previamente como "estrecho de Escila, que separa la isla de Sicilia de Italia, y comunica el mar Tirreno con el mar Jónico.

La primera fortificación del acantilado de Escila se construyó a principios del siglo V a. C., cuando el Estrecho de Reggio se convirtió en una barrera y obstáculo natural que limitaba el acceso de enemigos.
En el año 493 a. C. las incursiones piratas y su paso por el Estrecho eran una amenaza constante.





El tirano de Reggio de Anassila, decidió combatir la creciente piratería que asolaba sus costas.
Observando que el Estrecho de Mesina era la ruta habitual que utilizaban en sus ataques, envió un ejército a este punto para combatirlos. Obtuvo una victoria aplastante, por lo que entendiendo la importancia del enclave, comenzó la construcción de lo que sería la primera fortaleza.

Con el tiempo El Castillo de Ruffo de Scilla se convertiría en uno de los puestos de vigilancia mas importantes de las rutas marítimas en aquellas aguas, un punto fundamental a efectos de la guerra contra la piratería, que permitió a los tiranos del Reggio oponer resistencia durante mucho tiempo contra ataques enemigos o los persistentes intentos de venganza de los derrotados.





El castillo sufrió sucesivas reformas por los muchos enfrentamientos y batallas en los que participó y en los que a menudo se hacía uso del puerto fortificado construido en la zona circundante, en un lugar inaccesible al lado opuesto de la roca.

 En el año 390 a. C. , Dionisio , tirano de Siracusa , sometió la fortaleza a un largo asedio. Durante 50 años quedó prácticamente destruida hasta que Timoleón de Corinto ,  derrocó el poder tiránico de Siracusa ( 340 a. C. ), y volvió a ocupar la fortaleza.





Ya en el siglo III a. C. el acantilado se convirtió lentamente en una verdadera fortaleza, Octavio gran rival de Pompeyo , entendiendo la importancia estratégica del acantilado de Scilla , decretó convertirla en un gran asentamiento fortificado.
Plinio el Viejo citaba la fortaleza de Scilla como Oppidum Scyllaeum y Estrabón describía Skyllaion:

"Después del río Metauro, sigue el promontorio Skyllaion, en una posición elevada, que forma una península con un istmo que se puede navegar por ambos lados. 
Anasilao, tirano de Rhegion, la fortificó contra Tirreni, por lo que es una estación naval; que impide a los piratas atravesar el Estrecho: cerca de él está el promontorio de Caenys ... que es el fin último de Italia."

En el año 1060, Roger y Roberto Guiscardo, al mando de un grupo de normandos, sometieron el castillo de Scilla a un largo asedio hasta que la plaza se rindió debido al hambre.

En 1255 , la fortaleza pasó a manos de Pietro Ruffo quien continuó reforzándola, pasando después, a manos de Carlos I de Anjou.

En 1469 el rey Fernando I de Nápoles concedió el castillo a Gutierre De Nava, un caballero castellano, que hizo nuevas reformas extendiéndolo y restaurándolo.





En 1533 el castillo fue comprado por Paolo Ruffo , quien decidió convertirlo en palacio señorial ya que en 1578 la familia Ruffo adquirió el título de príncipe.

Un fuerte terremoto en 1783 , dañó toda el área del Estrecho y parte del sur de Calabria, el castillo de Scilla también quedó prácticamente destrozado.
Pasó a manos del estado en 1808 , que lo restauró en 1810 .
Otro terrible terremoto en 1908 destruyó gran parte de su antigua estructura.
En 1913 se cerró la parte superior para instalar un faro .

En los últimos treinta años, el castillo fue utilizado como albergue juvenil.
A día de hoy, es un centro cultural, sede de un centro regional, donde se realizan exposiciones y conferencias.





El Castillo de Scilla es de planta irregular, con piezas de diferentes épocas, pero manteniendo una configuración uniforme.

Se accede a la entrada principal mediante un puente que conduce al edificio principal.
Sobre la puerta de acceso, en arco apuntado de piedra destacan el escudo de armas de la familia Ruffo y la placa de la restauración del castillo hecho en el siglo XVI.





Tras la puerta se abre un patio, donde una gran escalera conduce a la entrada de la zona residencial.

Este está equipado con grandes salas de estar.

Dada la posición dominante del castillo en el estrecho de Messina , en 1913 se instaló un faro para proporcionar una referencia a los buques que cruzaban por el estrecho.

El faro Scilla, una pequeña torre blanca con base negra, todavía está activo y está dirigido por la Armada .

La leyenda de Caribdis y Escila


Los antiguos griegos pensaban que en el estrecho de Mesina vivían dos monstruos marinos bajo las aguas.

Caribdis era la hija de Poseidón y de Gea, que tragaba enormes cantidades de agua adoptando así la forma de un remolino gigante que devoraba todo lo que se ponía a su alcance.




Escila, vivía en los acantilados del estrecho paso marítimo. Los dos lados del estrecho estaban al alcance de una flecha, tan cercanos que los marineros que intentaban evitar a Caribdis caían en manos de Escila y viceversa, por lo que el paso era prácticamente imposible.



Circe, la famosa hechicera, le avisó a Odiseo de los grandes peligros que suponía atravesar aquellas aguas:

"En medio del escollo hay una oscura gruta vuelta hacia Poniente, que llega hasta el Erebo, por donde vosotros podéis hacer pasar la cóncava nave, ilustre Odiseo. 

Ni un hombre vigoroso, disparando su flecha desde la cóncava nave, podría alcanzar la hueca gruta. 

Allí habita Escila, que aúlla que da miedo: su voz es en verdad tan aguda como la de un cachorro recién nacido, y es un monstruo maligno. 
Nadie se alegraría de verla, ni un dios que le diera cara. 

Doce son sus pies, todos deformes, y seis sus largos cuellos; en cada uno hay una espantosa cabeza y en ella tres filas de dientes apiñados y espesos, llenos de
negra muerte. 

De la mitad para abajo está escondida en la hueca gruta, pero tiene sus
cabezas sobresaliendo fuera del terrible abismo, y allí pesca -explorándolo todo alrededor del escollo-, por si consigue apresar delfines o perros marinos, o incluso algún monstruo mayor de los que cría a miles la gemidora Anfitrite. 

Nunca se precian los marineros de haberlo pasado de largo incólumes con la nave, pues arrebata con cada cabeza a un hombre de la nave de oscura proa y se lo lleva.

«"También verás, Odiseo, otro escollo más llano -cerca uno de otro-. Harías bien en pasar por él como una flecha. 

En éste hay un gran cabrahigo cubierto de follaje y debajo de él la divina Caribdis sorbe ruidosamente la negra agua. 

Tres veces durante el día la suelta y otras tres vuelve a soberla que da miedo. ¡Ojalá no te encuentres allí cuando la está sorbiendo, pues no te libraría de la muerte ni el que sacude la tierra! 

Conque acércate, más bien, con rapidez al escollo de Escila y haz pasar de largo la nave, porque mejor es echar en falta a seis compañeros que no a todos juntos."

«Así dijo, y yo le contesté y dije:
«"Diosa, vamos, dime con verdad si podré escapar de la funesta Caribdis y rechazar también a Escila cuando trate de dañar a mis compañeros."

«Así dije, y ella al punto me contestó, la divina entre las diosas:
«"Desdichado, en verdad te placen las obras de la guerra y el esfuerzo. 
¿Es que no quieres ceder ni siquiera a los dioses inmortales? 
Porque ella no es mortal, sino un azote inmortal, terrible, doloroso, salvaje e invencible. 

Y no hay defensa alguna, lo mejor es huir de ella, porque si te entretienes junto a la piedra y vistes tus armas contra ella., mucho me temo que se lance por segunda vez y te arrebate tantos compañeros como cabezas tiene. 

Conque conduce tu nave con fuerza e invoca a gritos a Cratais, madre de
Escila, que la parió para daño de los mortales. 
Ésta la impedirá que se lance de nuevo..."


La Odisea